MADRID, 27 (SERVIMEDIA)

El Banco de España rechazó este lunes la posibilidad de que se produzca una traslación “mecánica” de la crisis financiera global a los bancos españoles por los “elementos idiosincrásicos” que han causado la caída de Silicon Valley Bank (SVB) y la adquisición del banco suizo Credit Suisse por UBS.

Así lo afirmó el gobernador del organismo, Pablo Hernández de Cos, en el Foro Encuentros en Castilla y León organizado por ‘El Norte de Castilla’ en Valladolid, donde destacó que tanto el sector bancario europeo como el español se enfrentan a estas tensiones en los mercados “con una elevada capacidad de resistencia y con posiciones de capital y de liquidez elevadas”.

De Cos achacó el mal devenir de ambas entidades a “ciertos elementos idiosincráticos” que “no están presentes en las entidades bancarias europeas o españolas”. “Y, por tanto, no puede hacerse una traslación mecánica de la experiencia de estas entidades al conjunto de nuestro sector bancario”, apostilló.

En el caso de SVB, el Banco de España recordó que presentaba una elevada concentración de sus préstamos y de sus depósitos entre empresas emergentes, “con una gran dependencia de depósitos mayoristas para su financiación, en un elevadísimo porcentaje no cubiertos por el fondo de garantía de depósitos”. Además, la mayor parte de sus activos consistían en valores de renta fija, que pierden valor en un contexto de subidas de tipos de interés como el actual.

La retirada abrupta de los depósitos obligó a SVB a liquidar sus valores de renta fija con pérdidas, lo que retroalimentó la retirada de los depósitos y generó una pérdida rápida tanto de solvencia como de liquidez. “Todo ello en un contexto en el que la regulación bancaria en Estados Unidos exime a los bancos medianos, como SVB, de la obligación de ciertos requerimientos prudenciales tanto de liquidez como de capital, en el que se les realiza ‘tests de stress’ menos frecuentes que en el caso de los bancos de mayor tamaño”, añadió.

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En el caso de Credit Suisse, el deterioro de la confianza de los inversores estuvo “muy influido” por las pérdidas vinculadas a su negocio de banca de inversión, a la ejecución pasada de estrategias de inversión de alto riesgo fallidas y a la materialización de riesgos operativos” que dañaron significativamente la percepción de su fiabilidad, algo fundamental en el negocio bancario”. En este sentido, de Cos recordó que la entidad ya se encontraba “en un proceso complejo de transformación de su modelo de negocio y había estado sujeta a retiradas de liquidez significativas en el último trimestre de 2022”.

“Estos elementos idiosincrásicos no están presentes en las entidades bancarias europeas o españolas”, sentenció el gobernador del Banco de España antes de destacar que las entidades europeas y españoles se enfrentan a estas tensiones en los mercados “con una elevada capacidad de resistencia y con posiciones de capital y de liquidez elevadas”, fruto de la última reforma regulatoria acordada a escala internacional.

“De hecho, a pesar de las perturbaciones adversas sin precedentes de los últimos tres años, las entidades españolas han mejorado incluso sus niveles de solvencia en este periodo y han seguido reduciendo sus tasas de morosidad. Asimismo, los ejercicios de ‘stress test’ que hemos realizado tanto en el seno del Mecanismos Único de Supervisión, como por las autoridades macroprudenciales nacionales, incluido el Banco de España, muestran un grado elevado de resiliencia agregada ante distintos escenarios adversos hipotéticos muy severos”, concluyó de Cos.