Una de las canciones del verano, da igual de qué año, es, precisamente, la que cantó el canadiense Bryan Adams hablando de un verano que, a todas luces, parecía hablar de la amistad, la infancia y las relaciones que crean memorias.

Corría el invierno de 1984 cuando Adams venía de cosechar el éxito con otros títulos como Straight From The Heart o Cuts Like A Knife cuando tuvo la oportunidad de grabar la canción que escribió el autor de gran parte del repertorio de otro grande de la música, Joe Cocker. Carambolas de la vida, Adams se hizo con ella y la grabó en el estudio para reeditar el éxito que el tándem había conseguido con los singles de 1983.

Al echar cuentas, cabe pensar que, puesto que en el verano del 69 el cantante contaba con escasos 9 años, la canción no podría subir el tono.

Sin embargo, ha sido años después cuando aclaró en qué se había inspirado para introducir “me and my baby in a 69” y que nada tenía que ver con el año sino con la postura.

En una entrevista dio la clave de la mala interpretación., Él pasaba en la carretera aproximadamente 270 días del año en tour, con lo que consideraba que la canción era un amor de verano como músico y que sirvió, en parte, como respuesta a una canción que a él le movía entonces de Bob Seger, Night Moves.

Junto con Vallance, quien escribió el tema, adaptaron la letra hasta que fuera casi un diario de a bordo tanto suyo como de su banda. De hecho, leyéndola y escuchándola con calma, incluso hay un trabajo en la cochera nada inocente…

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Hasta en tres cortes se grabó la canción para que sonara como lo hace en la actualidad, algo que le costó incluso discutir con su equipo. Quizá, eso la hace, una de las más especiales de su repertorio, no solo por los recuerdos, sino por su significado de road singer.