MADRID, 12 (SERVIMEDIA)

Commodore celebró un encuentro con motivo de la incorporación del restaurante a la lista de los restaurantes recomendados en la ‘Guía Michelin’ en el que los periodistas Rosa Villacastín y Miguel Ángel Almodóvar, junto con el director general de Sunday España, Marc Pagés, explicaron por qué el mítico restaurante madrileño sigue siendo un centro de cultura y gastronomía de vanguardia.

Rosa Villacastín recordó momentos «inolvidables» de Commodore, como cuando en plena Transición Manuel Fraga se acercó con un tazón de café a la mesa donde se encontraban Alfonso Guerra y Felipe González, y empezaron a hablar por primera vez y llegaron a acuerdos para poder confraternizar.

«A veces parece que estoy enamorada de la Transición y yo creo que un poco sí», bromeó. Para Villacastín, Commodore ofreció un modelo de conciliación y mezcla de culturas que tiene que continuar.

Por su parte, Miguel Ángel Almodóvar rememoró el nacimiento del proyecto de restauración vinculado a los estudios de Samuel Bronston y a los actores que pasaban por Madrid buscando lugares emblemáticos y, después, cuando los tecnócratas del Opus Dei empezaron en Commodore a trazar un plan para acabar con la política de autarquía del Franquismo.

«Era la época de la llegada del presidente de los Estados Unidos Dwight D. Eisenhower a España el 21 de diciembre de 1959; por entonces, Gregorio López-Bravo era director general en el Ministerio de Comercio. Después, cuando en 1982 fue nombrado ministro de Educación y Ciencia José María Maravall, Commodore también jugó un papel fundamental por la cercanía a los ministerios y su disposición amplia. Era el único local de Madrid que disponía de esas ventajas, como una mesa circular enorme», relató Almodóvar.

Asimismo, señaló que, a partir de entonces, y por la cercanía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Commodore se convirtió en un lugar estratégico del cambio político. «Posibilitó que hubiese una evolución de la dictadura a la democracia, porque ante un buen plato y un buen vino se pueden solucionar muchas cosas, ya que la mesa es un lugar de encuentro», continuó Almodóvar.

Míticas fueron también las reuniones de políticos en los salones privados del restaurante durante la Transición, donde se llegó incluso a pactar la legalización del PCE entre Adolfo Suárez y Manuel Fraga, aficionado a preparar queimadas en el restaurante.

También hubo lugar para el recuerdo de algunos momentos relacionados con los Premios de Teatro, reconvertidos ahora en los Premios Commodore y que se fallarán en el último trimestre de 2022. «En los Premios Commodore se premiaba a los grandes artistas de verdad y el primero se le entregó a Adolfo Marsillach por su ‘Marat/Sade’, de Peter Weiss», destacó Villacastín.