– Pepe García es pianista, subcampeón de España en esquí alpino y estudiante de Grado de Informática

– Acaba de ganar un premio gracias a un proyecto de gafas con realidad aumentada para personas con discapacidad

MADRID, 12 (SERVIMEDIA)

Pepe ‘el Pianista’ nació con una malformación congénita que le impidió desarrollar completamente sus extremidades superiores. Sin brazos, con sólo siete dedos y, además una discapacidad visual del 86%, este granadino no siente “partir con desventaja”. “Tanto cuando toco el piano como cuando esquío no percibo la discapacidad. Me siento libre, en una burbuja”, asegura el joven que acaba de ‘estrenarse por un día’ como director de la Orquesta del Conservatorio de Música de Granada al que la experiencia de coger la batuta le ha resultado “muy gratificante”.

La habitación de este granadino podría estar llena de posters de sus grupos musicales favoritos. Nada más lejos. En su dormitorio atesora una colección de medallas y reconocimientos deportivos y musicales. En diciembre de 2020 logró el Premio Nacional de Juventud en la modalidad de cultura, un galardón otorgado por el Instituto Nacional de Juventud (Injuve) como reconocimiento a su trayectoria musical. Además, el granadino se proclamó ganador del VIII Concurso Musical de la ONCE, en diciembre de 2021. “Cuando tenía seis años hicimos unas clases para aprender a esquiar con el colegio y me encantó”, recuerda Pepe García en una entrevista a Servimedia.

INFORMÁTICO CON VISIÓN DE FUTURO

Después, la ONCE le propuso competir internacionalmente y se le dio tan bien que acabó subiendo al podio como subcampeón de España de esquí alpino en la modalidad de gigantes en la temporada 2020/21. “La sensación del aire en la cara cuando desciendes, esa subida de adrenalina me encanta”, relata. El esquí alpino adaptado le proporciona una gran sensación de libertad. “Deslizarse por la nieve y disfrutar de la naturaleza, de la velocidad me ayuda a quitarme el estrés y olvidarme de todos los pensamientos negativos del día”.

Pepe combina estas actividades con los estudios de Grado en Informática en la Universidad de Granada porque, como aseguran sus profesores, aparte de su sensibilidad para la música, también tiene “una mente racional para los números”. “Un día mis compañeros se fijaron en cómo yo uso la ‘tablet’ y el móvil para ampliar las imágenes y verlas mejor, ya que no puedo usar gafas con un resto visual de sólo el 4%”, asegura el joven.

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Entonces decidieron presentar un proyecto piloto dentro del ‘Programa de formación Vodafone Campus Lab’ . El equipo de Luminax, compuesto por seis estudiantes de la Universidad de Granada (UGR), entre los que figura Pepe, ha competido a lo largo de los últimos meses con 600 equipos de otras 56 universidades más, con la creación de unas gafas de realidad aumentada para personas con discapacidad visual que permiten ampliar la imagen del entorno.

“¡Hemos ganado!”, exclama con orgullo el joven. Su proyecto se alzó el pasado jueves con el premio que allana el camino para que estas gafas de realidad aumentada acaben siendo además, una realidad cotidiana para los usuarios con déficit visual. “La verdad es que siento mucha emoción porque al fin y al cabo, esta idea nace de una necesidad real. Saber que hemos conseguido llegar tan lejos significa que esto es sólo el principio para seguir adelante y no rendirnos”, asevera.

LAS TECLAS DE LA INCLUSIÓN

A sus 20 años, Pepe García no se cierra ninguna puerta ni pone límites a sus sueños. Quizá por eso relata con absoluta naturalidad episodios de su vida, como cuando el artista Alejandro Sanz descubrió un video del joven tocando el piano en Instagram y le dedicó unas bonitas palabras. “Me dijo que jamás había escuchado una versión de una canción suya tan bonita”, relata.

Así es ‘el Pianista’, un virtuoso al teclado de su piano o el de su ordenador (según proceda). “Empecé a tocar a los siete años al ver a una amiga mía al piano”, rememora. Desde entonces, su vida es una continua prueba de superación. “Cuando me pongo al piano vuelco todas mis emociones en las teclas”.

Hace unos días, su profesor le propuso dar ‘un paso más’ en su carrera musical’ y probar la experiencia de coger la batuta. “Dirigir a la Orquesta del Conservatorio de Música fue algo muy gratificante”, asevera. “Me seguían perfectamente y la verdad es que no descarto dirigir en un futuro. Me gustaría repetir”. Pepe es un joven polifacético con ‘hambre’ de aprender al que no le cuesta pasar de los bastones de esquí a la batuta de dirección al ritmo del teclado que más convenga.

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