MADRID, 12 (SERVIMEDIA)

«Sorprendidos» ante tantas novedades, «admirados» por «lo bonitos y bien hechos que están» los materiales, «muy interesados» en toda la labor que realiza la ONCE, «con mucha curiosidad» respecto a los modos de acceso a la cultura por parte de las personas ciegas, «más conscientes» sobre la necesidad de su inclusión social y, sobre todo, «divertidos y emocionados» después de «trastear con tantas máquinas y tocar los relieves».

Así salen quienes este año han visitado la caseta de la ONCE en la Feria del Libro de Madrid, según explican a Servimedia los técnicos del servicio bibliográfico de esta organización.

De dos en dos por la mañana y en grupos de tres por la tarde, durante 16 días se han turnado para resolver dudas, ofrecer información, enseñar a leer y a escribir en braille, demostrar cómo se imprime un dibujo en relieve y mostrar los últimos adelantos en tecnología accesible para las personas ciegas.

ÉXITO DE PÚBLICO

La directora del Servicio Bibliográfico ONCE, Carmen Bayarri, está «muy satisfecha con la afluencia de público», que «desde luego ha superado a la de 2021, pero también a la de 2019, cuando no había restricciones».

La caseta abre a las 10.30 horas y desde las 11.00 el goteo es incesante. Un grupo de adultos con discapacidad intelectual y su monitora son los primeros en entrar. A continuación llega una pareja de mediana edad interesada en la labor de la ONCE porque él está perdiendo visión. Dos afiliados que ya se han jubilado entran poco después, y tras ellos, un padre con su niño. Carlos, Julio, Carmen y Marisa se afanan en atenderlos.

Carmen está convencida de que parte de este éxito se debe sin duda a la propia caseta, que «es mucho más grande que la del año pasado y, además, llama la atención de quien se acerca despistado por el paseo».

Decorada con motivos en relieve de ‘Alicia en el País de las Maravillas’, los visitantes empiezan a desarrollar su sentido del tacto incluso antes de entrar en ella.

Las flores del jardín y el árbol donde Alicia se durmió adornan la entrada, bajo la atenta mirada del conejo blanco, que ojea su reloj. Una vez dentro, el ‘rincón de lectura’ ilustra al visitante sobre cómo ha evolucionado el acceso de las personas ciegas a la información escrita. Se exponen libros con letras latinas en relieve de 1985 y los primeros ejemplares en braille de 1915, que da miedo tocar por si se rompen.

Junto a ellos, libros más modernos en braille escritos ya por ambas caras, cuentos en relieve que combinan braille y tinta para que un padre ciego pueda leer con su hijo vidente y viceversa, CDs con libros sonoros y, como reina de la sección, una Alexa que permite acceder a la Biblioteca Digital de la ONCE mediante órdenes orales.

Lo mismo sucede en la zona de escritura, donde se exhiben distintos modelos de tablillas y sus respectivos punzones para reproducir el braille; alfabetos mixtos destinados a la enseñanza de este sistema de lectoescritura y la mítica máquina de escribir Perkins, que lleva 70 años acompañando a los escolares ciegos. Destacan también distintas máquinas para reproducir en relieve, como el horno Fuser, además de los modernos módulos Braitico, un método para enseñar este sistema a escolares con y sin discapacidad visual.

En la sección de tiflotecnología se encuentra un ordenador equipado con Jaws (un software que lee en voz alta todo lo que aparece en la pantalla), Línea Braille (reproduce la misma información en dicho sistema); impresoras Braille, y el editor de textos E-Brai, que transforma libros editados en tinta para su posterior impresión.

Completan la oferta de la caseta mapas físicos en relieve, barajas de cartas, un parchís adaptado, una réplica de ‘El caballero de la mano en el pecho’ de El Greco, una maqueta del Oso y el Madroño, un globo terráqueo parlante, un casete que graba y reproduce en cuatro pistas, un llavero con las tablas de multiplicar en braille y tinta y un puzle del mapa de España en relieve, entre otros muchos artículos.

«Buscamos que todo el mundo se pueda hacer una idea sobre cómo las personas ciegas acceden al mundo de la cultura, de la educación y del ocio», explica Carmen, aspectos fundamentales para su inserción en el mundo laboral y su plena participación en sociedad.

DISTINTOS PERFILES

De este modo, cada persona que entra en la caseta encuentra lo que busca.»H ay quienes solo quieren información general sobre la ONCE y llevarse algún alfabeto en braille», detalla Carlos, otro de los técnicos del SBO.

«Vienen también muchos colegios, sobre todo por la mañana», agrega, y familias con niños, estudiantes universitarios, amigos de personas ciegas, afiliados a la ONCE y curiosos que están de paseo por la feria.

«A los niños les encanta todo lo que tiene que ver con tocar cosas en relieve», relata, pero sobre todo «se vuelven locos con el horno Fuser y con la Perkins». «Tenemos rotuladores para que dibujen lo que quieran y se lo imprimimos en directo», abunda, «y así tienen una lámina que llevarse a casa».

La máquina Perkins es la otra gran estrella de la caseta. «Nosotros les enseñamos a escribir su nombre, pero muchos de ellos son capaces por sí solos mirando los alfabetos. Según Carlos, se lo pasan en grande».

Por su parte, su compañero Julio explica que algunos adultos «alucinan» en cambio con la tecnología. «Se sorprenden mucho al ver cómo un editor convierte en puntitos lo que ellos escriben o cómo habla el ordenador», y agrega que los padres «se quedan locos» con los cuentos en relieve que se pueden leer en tinta y en braille, auténticas virguerías de texturas y de diseño.

Estos cuentos atraen sobre todo a aquellos que tienen hijos o familiares ciegos, mientras los peques se entretienen con el puzle de España en relieve.

Otro perfil de visitante frecuente en la caseta es el de un profesor o profesora de alumnos ciegos, prosigue Julio, y también el de estudiantes de Magisterio, Educación Especial o similares.

«A ellos les interesan los métodos de escritura» y, en general, «todos se quedan admirados con el globo terráqueo que además habla, y muy sorprendidos con las barajas de cartas en braille y con el parchís.

Según la directora del SBO, muchos visitantes tienen relación con personas ciegas, pero hay también quienes vienen «por pura curiosidad o por sensibilidad», sin olvidar a «los que nos encuentran simplemente de paseo».»No sotros intentamos adaptarnos a todos», comenta, porque «a cada persona le interesa algo distinto».

CUANTAS MÁS VISITAS, MEJOR

Los jubilados salen de la caseta encantados con las últimas innovaciones en tiflotecnología que les han enseñado y la pareja se va más tranquila con la información que les han facilitado sobre los servicios que ofrece la ONCE. A los chavales del grupo de terapia ocupacional les gustó mucho el globo terráqueo, mientras que el padre y su hijo pasaron un buen rato tratando de escribir su nombre en braille.

Gracias a la feria, «bastante gente conoce más de cerca todo lo que hace el Grupo Social ONCE», asegura Carmen, que «desde luego va mucho más allá» del trabajo del SBO».

Apoyo educativo, rehabilitación visual, enseñanza de técnicas básicas para la vida diaria, ayudas económicas, inserción laboral, apoyo psicológico y social, ocio y tiempo libre… Son muchas las facetas que abarca el trabajo de la ONCE con las personas ciegas, a las que hay que sumar la actividad de Fundación ONCE para la inserción sociolaboral de todo tipo de discapacidades y los negocios de las empresas de ILUNION. Todo esto conforma el Grupo Social ONCE.

Por eso, el año que viene «volveremos a innovar», promete, «pues queremos que nos visite más gente en cada edición». «En 2022 hemos superado nuestras expectativas y estamos muy contentos» porque eso «es justo lo que buscamos».

A su juicio, «cuanto más se sepa sobre el acceso de las personas ciegas a la cultura, al ocio y a la educación, más sencilla será su inclusión», y lo mismo sucede con el resto de la discapacidad.

Igual que sus compañeros, Carmen está convencida «de que tocar, jugar e interactuar es la mejor manera» de que la gente aprenda sobre la realidad de las personas ciegas y se comprometa para mejorarla». De ahí que «cuantos más nos visiten, mucho mejor».